Cómo dejar de odiar a Windows 8.1

Parece que a mucha gente le gusta odiar a Windows 8 aun cuando no lo haya usado o sólo lo haya probado durante 15 minutos. No es justo. Windows 8.1 es, por un margen gigantesco, la mejor versión de Windows que ha habido. Y no es que yo sea un fanboy de Windows. Durante varios años defendí a Mac OS X a muerte, por encima de Windows XP y Vista, y también usé Ubuntu por algunos años y lo recomendé sobre el resto de los sistemas operativos. Empecé a usar Windows 7 simplemente porque quería jugar videojuegos de PC y me pareció aceptable, aunque me causaba problemas exasperantes de vez en cuando. Cambié a Windows 8 hace ya casi dos años y, a pesar de que de entrada odié la nueva interfaz, en todo este tiempo no me ha ocasionado problemas mayores, no me ha hecho querer destruir a la humanidad ni desear vender mi alma a Satanás con tal de lograr que la laptop agarre la pinche señal de WiFi. Al contrario: en términos de estabilidad y comodidad, es el mejor sistema operativo que he usado en toda mi vida.

Con todo, la mayoría de la gente sigue prefiriendo a Windows 7 e incluso a XP por encima de 8. Eso tiene que ver con la primera impresión que dejó Windows 8 y su interfaz “Metro”, tan odiada que ya hasta le cambiaron el nombre. Pero desde hace más de un año Windows 8.1 se deshizo de varios de los problemas de interfaz y, si bien Metro permanece, basta con que uno haga unos pocos y sencillos cambios para no tener que lidiar con esa interfaz jamás.

Esto es lo que tienen que hacer para dejar de odiar a Windows 8.1:

1. Hagan que Windows entre directamente al Escritorio en vez de a la Pantalla de Inicio. 

Esto es fácil: vayan al escritorio, hagan click derecho sobre la Barra de Tareas, elijan Propiedades, vayan a la pestaña de Navegación y palomeen la opción de “Al iniciar sesión o cerrar todas las aplicaciones de pantalla, ir al escritorio en lugar de a Inicio”. En esta pestaña también pueden desactivar los charms o “accesos” del escritorio (las funciones tipo OS X que muestran accesos a configuración, dispositivos, Inicio, etc. cuando señalan alguna esquina del escritorio con el mouse) si quieren. PropertiesNavigation2. Instalen Classic Shell.

En Windows 8.1, el botón de Inicio los manda a la Pantalla de Inicio o a una lista de aplicaciones en interfaz Metro, según como ustedes lo hayan configurado. Classic Shell es una piel que trae de vuelta el viejo botón de Inicio, el cual despliega listas de programas y aplicaciones, Panel de Control, documentos recientes, etc., sin tener que salir del Escritorio. Pueden elegir entre los estilos de Windows XP, Vista y 7. Necesario si no quieren lidiar con Metro nunca más.

3. Instalen aplicaciones de terceros para archivos multimedia.

Es increíble cómo incluso gente que supuestamente es “tech-savvy” se queja de que Windows 8 vincula muchas extensiones de archivos a aplicaciones Metro. Pueden elegir el viejo Visualizador de Fotos de Windows si no quieren lidiar con su equivalente de Metro, pero ¿por qué querrían hacer eso si pueden bajar e instalar aplicaciones gratuitas y mucho mejores como IrfanView o Zoner Photo Studio? VLC, Adobe Reader y Skype para escritorio también son aplicaciones esenciales.

En serio, ¿quién se queda con las aplicaciones predeterminadas para correr archivos multimedia? Este argumento para no usar Windows 8 es demasiado inválido.

4. Opcional: Inicien sesión sin escribir contraseña.

Predeterminadamente, Windows 8 les pide su contraseña de Microsoft para iniciar sesión. Esto es útil para quienes tienen preocupaciones de seguridad y privacidad, pero es molesto para quienes no las tienen. Para entrar autómaticamente, sin contraseña, hagan esto:

  1. Abran Ejecutar usando Win+R (o, si tienen Classic Shell, sólo hagan clic en el botón de Inicio y busquen Ejecutar ahí), escriban netplwiz y hagan clic en Aceptar.netplwiz
  2. Eso les abrirá la ventana Cuentas de Usuario. En la pestaña Usuarios, quítenle la palomita a “Los usuarios deben escribir su nombre y contraseña para usar el equipo”.Cuentasdeusuario
  3. Hagan clic en Aplicar y una nueva ventana de diálogo les pedirá que confirmen usando su contraseña. Hagan eso y listo, ya no tienen que usar su contraseña para iniciar sesión.

Es así de simple. Hacer todo esto les tomará entre 10 y 15 minutos, y después pueden decirle adiós a Metro para siempre. Así, verán que Windows 8.1 no es tan horrible como lo pintan. Sólo hay que hacer a un lado la absurda interfaz touch.

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